Del Monaco al Carrera: cómo Hollywood convirtió dos relojes en mitos culturales

De Steve McQueen a Ryan Gosling, dos piezas que pasaron de la pista a la gran pantalla y se volvieron mitos culturales.

Del Monaco al Carrera: cómo Hollywood convirtió dos relojes en mitos culturales
El TAG Heuer Monaco y el Carrera, dos relojes que marcaron la historia del cine y la cultura pop.
Publicado en Lifestyle

Hay relojes que dan la hora y relojes que cuentan historias. El TAG Heuer Monaco y el TAG Heuer Carrera pertenecen a la segunda categoría: piezas que saltaron de la muñeca de pilotos y actores a la cultura pop, convertidas en símbolos de velocidad, estilo y cierta idea romántica del riesgo. Dos relojes, dos narrativas y un mismo destino: convertirse en iconos sin proponérselo.

El origen del mito: cuando la velocidad era una estética

Los años 60 fueron una década en la que el motor dejó de ser solo ingeniería para convertirse en cultura visual. Las carreras eran peligrosas, sí, pero también eran un espectáculo: monos ignífugos blancos, cascos brillantes, coches que parecían esculturas futuristas y un público que veía en los pilotos a los nuevos rockstars.

En ese contexto, TAG Heuer no era simplemente una marca de relojes: era la marca que, cronometraje tras cronometraje, estaba definiendo la estética del tiempo. Sus instrumentos estaban en circuitos, en coches, en manos de pilotos que vivían al límite. La marca entendió que la precisión podía ser sexy, que medir el tiempo podía ser un acto cinematográfico.

Ayrton Senna

Ayrton Senna solia usar el reloj Elegant Sport de TAG Heuer tanto dentro como fuera de la pista

Y Hollywood, siempre atento a los símbolos, vio en esa estética una mina narrativa. El reloj dejó de ser un accesorio y pasó a ser un elemento de caracterización: un detalle que decía quién era un personaje antes de que abriera la boca.

Monaco: el reloj que Steve McQueen convirtió en leyenda sin querer

Cuando TAG Heuer lanzó el Monaco en 1969, el mundo no estaba preparado para él. Era un reloj que rompía todas las reglas: caja cuadrada, esfera azul petróleo, pulsadores a la derecha, corona a la izquierda, un diseño tan radical que parecía sacado de una película de ciencia ficción.

Era el primer cronógrafo automático cuadrado de la historia, y eso ya lo convertía en una rareza. Pero lo que lo transformó en mito fue un gesto casi accidental.

Jo Siffert

El piloto suizo Jo Siffer solia utilizar relojes de TAG Heuer

Durante el rodaje de Le Mans (1971), Steve McQueen quería replicar el look del piloto suizo Jo Siffert, que llevaba TAG Heuer. El equipo de vestuario le ofreció varios modelos, pero McQueen eligió el Monaco por pura intuición estética. No era el más lógico para un piloto, pero sí el más cinematográfico. Ese gesto lo cambió todo.

El Monaco se convirtió en un símbolo de rebeldía geométrica, en un reloj que parecía desafiar la aerodinámica y la lógica. Su presencia en pantalla era tan potente que casi funcionaba como un personaje más. Desde entonces, cada reedición del Monaco es un guiño a ese momento: a McQueen, a la velocidad, a la estética del riesgo.

Steve McQueen

Steve Mcqueen eligio el modelo Monaco de TAG Heuer para acompañar a su personaje

Es un reloj que no pide permiso. Que no quiere pasar desapercibido. Que convierte la muñeca en un statement.

Carrera: el reloj que definió al héroe contemporáneo

El Carrera nació antes, en 1963, y con una filosofía completamente distinta. Jack Heuer lo diseñó obsesionado con la legibilidad: quería un reloj limpio, sin distracciones, que un piloto pudiera leer en medio del caos de una curva a 200 km/h.

El resultado fue un diseño tan puro que terminó trascendiendo su función. El Carrera no gritaba: susurraba. Era elegante sin ser pretencioso, deportivo sin ser agresivo. Un reloj que parecía decir: “Estoy aquí para ayudarte, no para robarte la escena”.

Ryan Gosling

Ryan Gosling suele usar el modelo Carrera de TAG Heuer tanto dentro como fuera de la pantalla

Esa discreción lo convirtió en el favorito de actores que buscaban un reloj que acompañara al personaje sin eclipsarlo. En los últimos años, Ryan Gosling ha reforzado esa narrativa: el Carrera como extensión del héroe silencioso, del tipo que no necesita demostrar nada porque ya lo ha demostrado todo.

Dos relojes, dos arquetipos masculinos

El Monaco y el Carrera funcionan como dos arquetipos culturales que siguen vigentes en 2025. Ambos han evolucionado con el tiempo y se han actualizado aunque manteniendo su esencia. Por ello, siguen fieles a lo que representan.

Monaco: el rebelde geométrico

• Es el reloj del que quiere destacar sin pedir disculpas.
• El que entiende el diseño como provocación.
• El que lleva un cuadrado azul en la muñeca porque sabe que nadie más se atreve.
• Es editorial, fotogénico, casi teatral.

Jacob Elordi

Jacob Elordi ha lucido como embajador de la marca el modelo Monaco

Carrera: el héroe silencioso

• Es el reloj del que domina sin ruido.
• El que prefiere la elegancia funcional a la extravagancia.
• El que sabe que el verdadero lujo es la discreción.
• Es limpio, preciso, atemporal.

Liu Haoran

Liu Haoran luce el modelo Carrera como embajador de TAG Heuer

Ambos representan dos formas de entender la masculinidad contemporánea: una más expresiva, otra más contenida. Y ambas conviven hoy en un ecosistema donde el retro racing y el quiet luxury se han convertido en lenguajes estéticos dominantes.

Por qué siguen siendo relevantes en 2026

En un mundo saturado de pantallas, los objetos con historia tienen un valor emocional renovado. El Monaco y el Carrera funcionan como cápsulas culturales que conectan pasado, presente y futuro.

Modelo Carrera

TAG Heuer : Modelo Carrera de mujer

• Retro-futurismo: El Monaco encaja en la tendencia actual de recuperar diseños setenteros con acabados contemporáneos. Es nostalgia, pero con nitidez 4K.
• Lujo emocional: El Carrera representa ese lujo silencioso que domina 2025: piezas que no necesitan logotipos gigantes para comunicar estatus.
• Estética Racing: La velocidad ha vuelto como lenguaje visual: en moda, en cine, en publicidad. Y TAG Heuer lleva décadas siendo su traductor.
• Branding narrativo: Pocas marcas han sabido convertir escenas en identidad como TAG Heuer. Cada aparición del Monaco o del Carrera en pantalla es un recordatorio de que el tiempo también puede ser storytelling.

Monaco

TAG Heuer: Modelo Monaco

La hora de los iconos

Del Monaco al Carrera, TAG Heuer no solo ha creado relojes: ha construido mitologías. Ha entendido que un objeto puede convertirse en símbolo cuando se cruza con el cine, la velocidad y la estética adecuada. Y que, en un mundo que vive a contrarreloj, hay algo profundamente poderoso en un reloj que sigue marcando el tiempo con la misma precisión que hace 60 años.

Hollywood los adoptó. La cultura los consagró. Y en 2025 siguen siendo lo mismo que siempre fueron: símbolos de estilo, carácter y una forma muy particular de entender la vida. Por eso no importa si el reloj TAG Heuer que eliges se diseñó en los 60 o hace un año, ambos diseños juegan con el mismo concepto: crear piezas atemporales que siempre sean íconos.

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