¿Se acabó el rímel? La tendencia de maquillaje minimalista que gana terreno
Cada vez más pasarelas y looks reales muestran propuestas en las que la máscara de pestañas deja de ser imprescindible
Siempre hemos pensado que el rímel es lo que hace que la mirada se vea más abierta. Marcar las pestañas para que el rostro parezca más despierto ha formado parte de la rutina de maquillaje. Sin embargo, en los últimos meses, esa idea empieza a perder peso. Basta con fijarse en pasarelas recientes o en algunas apariciones de alfombra roja para ver que ya no es imprescindible para que el resultado funcione. Cada vez aparecen más propuestas en las que ya no está presente y el maquillaje deja de girar alrededor de los ojos.
La pasarela como termómetro del cambio
En las últimas temporadas, varios desfiles internacionales han mostrado otra forma de trabajar los ojos. En algunos casos, se han sustituido por delineados suaves o sombras difuminadas y, en otros, simplemente se ha optado por prescindir de la máscara. En estas propuestas, el rímel deja de tener un papel protagonista o directamente no aparece.

Propuestas de pasarela S26 confirman cómo la máscara de pestañas pierde protagonismo en favor de una mirada más contenida | Launchmetrics Spotlight
Esta estética, que algunos ya identifican como ghost lashes, refleja un cambio en la manera de construir el maquillaje. La pestaña se mantiene natural y sin carga de producto, y el conjunto del rostro gana peso dentro del look.

En la Met Gala 2025, Sofia Richie Grainge mostró un maquillaje en el que la máscara de pestañas pasó a un segundo plano sin que el resultado perdiera fuerza | @sofiagrainge
Una forma distinta de entender la rutina de maquillaje
Prescindir del rímel responde también a una cuestión práctica. El maquillaje de ojos se vuelve más rápido y requiere menos pasos, algo que encaja con rutinas más sencillas y con el ritmo del día a día. No tener que aplicar ni retirar máscara reduce tiempos y evita gestos que, para muchas personas, resultan incómodos.
Este cambio conecta con una preferencia creciente por maquillajes que no exigen mantenimiento constante. El resultado no depende de retoques ni de productos específicos y permite que el rostro se mantenga igual a lo largo del día, algo que explica por qué esta forma de maquillar empieza a ganar presencia fuera de la pasarela.
El papel de la piel en este tipo de maquillaje
Cuando el maquillaje de ojos se simplifica, la piel pasa a tener más peso en el conjunto. El acabado se trabaja con más atención, buscando uniformidad y textura real, y apoyándose en productos que aportan dimensión sin marcar en exceso. Coloretes y bronceadores en crema ayudan a dar estructura al rostro sin que el maquillaje dependa de los ojos.

Cuando el maquillaje de ojos se simplifica, la piel pasa a ser el eje del conjunto y se trabaja con más atención en textura y acabado | Shutterstock
Técnicas como el underpainting encajan bien en esta forma de maquillar, ya que permiten trabajar volúmenes antes de la base y mantener el resultado discreto. El maquillaje se construye de manera más sutil y el rostro conserva definición sin cargar ninguna zona.
Cómo se define la mirada sin máscara
Cuando el maquillaje se apoya más en la piel, la mirada se trabaja con menos producto, pero no se abandona. El rizador de pestañas pasa a ser un recurso habitual, ya que permite levantar el ojo sin añadir color. También se utiliza el delineado muy fino en la raíz, que aporta definición sin convertir el trazo en el centro del maquillaje.

El rizador de pestañas gana protagonismo cuando la máscara deja de ser imprescindible en la mirada | Shutterstock
Otros detalles, como iluminar ligeramente el hueso de la ceja o cuidar la zona de la ojera, ayudan a dar claridad a la mirada sin necesidad de cargar las pestañas. Son ajustes sutiles que encajan con una forma de maquillar más contenida y coherente con el conjunto del rostro.
Labios y equilibrio en el conjunto
Con una mirada definida de forma más contenida, otros elementos del rostro pueden ganar protagonismo. Los labios pasan a tener más peso dentro del maquillaje, ya sea a través de tonos más vivos o de acabados trabajados de forma difusa. El punto de interés se desplaza y se integra de forma natural en el conjunto.

Cuando la mirada se mantiene en segundo plano, los labios pueden convertirse en el punto de atención del maquillaje | Shutterstock
Prescindir del rímel no implica dejar de maquillarse ni renunciar a la mirada. Simplemente abre la posibilidad de que el resultado funcione sin él. Puede que no sea una elección diaria ni para todo el mundo, pero explica por qué cada vez más personas lo dejan fuera sin sentir que falta algo.