Cómo vestirse cuando no deja de llover: el look práctico de Teresa Furquet
Un look real para días de lluvia que demuestra que vestirse con sentido común no tiene por qué ser aburrido
Vestirse cuando no deja de llover se ha convertido casi en un ejercicio de resistencia. El armario se adapta al clima, las prendas delicadas se quedan esperando y, durante semanas, manda lo práctico. En este escenario, el look que ha compartido Teresa Furquet sirve como un buen ejemplo de cómo asumir la lluvia sin renunciar a vestirse con intención y sentido común.
Un estilismo que parte de la realidad del clima y, al mismo tiempo, mantiene el estilo, con esa naturalidad que invita a fijarse en cada detalle.

Teresa Furquet muestra cómo construir un look coherente y funcional cuando la lluvia marca el día | @teresafurquet
Cuando el pantalón ancho se cuela en los días de lluvia
Uno de los detalles más interesantes del look está en el pantalón. Es estampado, amplio y con caída, y aun así va metido dentro de las botas de agua. Lo más habitual sería optar por pitillos o leggings para evitar volumen, pero esta temporada se está viendo justo lo contrario.
Pantalones de pata ancha, baggys o incluso bombachos llevados dentro de las botas empiezan a repetirse entre las insiders, también en días de lluvia. El resultado funciona sorprendentemente bien: estiliza más de lo esperado, rompe con la idea de que lo práctico tiene que ser aburrido y demuestra que no todo debe ir ajustado para resultar cómodo.
Un jersey especial que cambia el conjunto
Cuando el resto del look está construido desde la utilidad, introducir una prenda con personalidad marca la diferencia. En este caso, el jersey con flores en relieve aporta textura y un punto especial.
Otra buena idea es sumar una camisa debajo y dejar que asome el cuello. Es un recurso sencillo, pero cambia por completo el conjunto, aporta contraste y evita que el look se quede plano, incluso cuando el abrigo y las botas responden solo a una función práctica.
Botas de agua: el básico que ya no es opcional
A estas alturas, con todo lo que ha llovido —y lo que queda—, no tener unas botas de agua en el armario es complicarse la vida. No tienen por qué ser las más bonitas ni las más especiales, pero sí cómodas y resolutivas.
Son la base sobre la que se construye todo lo demás. Permiten caminar sin pensar en charcos y organizar el resto del look a partir de ellas, sin que la lluvia condicione cada paso.
Chaqueta encerada y gorro frente a la lluvia y el viento
La chaqueta encerada tipo Barbour es un clásico que funciona especialmente bien en días de lluvia. Protege del agua, corta el viento y, con buenas capas debajo, resulta lo bastante abrigada para pasar horas fuera.
A eso se suma el gorro, que además de ser reversible y dar juego a distintos looks, cumple una función muy práctica y se agradece en días así, incluso aunque lleves paraguas. Ambas piezas ayudan a que el temporal se lleve mejor.
Cuando la lluvia se instala durante tantos días, las elecciones prácticas pasan a primer plano y vestirse puede volverse repetitivo. Este look demuestra que, con lo que ya tenemos en el armario, es posible darle una vuelta a las combinaciones y aportar personalidad. Vestirse así, en semanas como estas, dice mucho.